Realeza

Adiós al palacio de Soestdijk

Autor: Angela Baquero

Fue la residencia de la reina Juliana y el príncipe Bernardo de Holanda por 60 años, pero en vista de que la actual familia real no lo utiliza, se vendió por 1.8 millones de dólares

Fue uno de los sitios más disfrutados por el rey Guillermo de Holanda durante su niñez. Allí residieron sus abuelos, la reina Juliana y el príncipe Bernardo, por 60 años. Pero, pese a los buenos recuerdos, la familia real de Holanda no lo ocupa y debido a los altos costos de su manutención, decidió venderlo.

La imponente infraestructura en forma de semicírculo y vacío durante la última década –aunque podía recorrerse con cita previa– está ahora en manos del consorcio Made in Holland, liderado por el grupo inmobiliario Meyer Bergman, quienes pagaron alrededor de 1.8 millones de dólares por él. 

Los planes del consorcio son crear en su edificio principal un hotel integrado por 20 suites, habilitar una sala de exposiciones, demoler un antiguo cuartel de la policía nacional ubicado en el recinto, levantar 65 casas y hacer del bosque adyacente un lugar con fines recreativos. Se estima que su renovación rondará los 100 millones de dólares y tomará una década su culminación.

La reina Juliana y su esposo, el príncipe Bernardo, pasaron casi todo su matrimonio en el lugar. Allí nacieron tres de sus hijas, las princesas Beatriz, Irene y Cristina. A la muerte de Juliana y Bernardo, el resto de los miembros de la Casa Real se distanció del lugar por ser difícil de vigilar y fue abierto al público.

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