Realeza

Las princesas y sus tormentos alimenticios

Autor: Mónica Urbina

Sometidas a la presión de su entorno, sucumbieron ante difíciles trastornos alimenticios. Afortunadamente lograron salir victoriosas en sus batallas

La princesa Victoria de Suecia.
Para la próxima celebración de su cumpleaños número 40, la heredera al trono de Suecia, reveló detalles sobre su anorexia adolescente en un documental de aniversario.  En su momento, la Casa Real confirmó la noticia a la ciudadanía que manifestaba su preocupación por la delgadez extrema de la princesa, evidente en los actos públicos en los que participaba.

“Pasé un tiempo difícil”, recuerda Victoria, añadiendo que “Necesitaba tiempo para resolver las cosas y recuperar mi equilibrio, conocerme a mí misma, descubrir dónde estaban mis límites y no presionarme demasiado”.

Afortunadamente Victoria contó con el apoyo amoroso de sus padres, y recurrió a asistencia psicológica y nutricional.  En ese momento siguió el consejo de hacer algún deporte, lo cual se convirtió con el tiempo en una afición. Hoy está casada con Daniel Westling, quien era su entrenador personal.


Sarah Ferguson, duquesa de York.

Lo suyo era consolar sus penas en la comida.  La duquesa, constantemente acosada por las cámaras en el tiempo en el que estuvo casada con el príncipe Andrés, duque de York, también tuvo que lidiar con la popularidad de su cuñada Diana De Gales.

Sarah reveló recientemente que en esa época deseaba ser bulímica, para ser tan “hermosa y delgada” como Diana, pero que, aunque no podía dejar de comer, no dio ningún paso extra para conseguirlo. “Desear tener una enfermedad mental es una situación demasiado seria (…) Solía comer para poner una banda de ayuda sobre mis emociones y aplasté mis sentimientos a través de la comida”, comentó.

Sarah buscó ayuda profesional para tratar su adicción a la comida, probó la medicina holística y la naturopatía, perdió unos 25 Kilos con una alimentación balanceada y cambiando su actitud frente a la alimentación: ahora la ve como una aliada.

Sarah se propone lanzar al mercado próximamente una propuesta de salsas nutritivas y una franquicia de jardines infantiles con una base fuerte en la educación sobre la alimentación saludable.

 

La princesa Diana de Gales. 
Una grabación transcrita por el Daily Mail ha colocado nuevamente en la atención pública, los problemas de bulimia de la desaparecida exesposa del príncipe Carlos de Inglaterra. En ella Diana explica que todo “comenzó una semana después de que estuviéramos comprometidos (…) tardaría casi una década en desaparecer”. De hecho dice que un comentario de Carlos fue el que desató al dragón: “Estás un poco gordita aquí… ¿no?”, le dijo.

Diana, la royal más amada de la historia británica llevaba su propia cruz respondiendo a la relación conflictiva que mantenía con su esposo y con la reina Isabel II, contó que se sentía “encogida hasta la nada”. Antes de la boda ya había descubierto que, en secreto, Carlos y Camila continuaban con su idílico amor, mientras que ella era más un trofeo que brindaba hermosura a la casa británica. “La primera vez que me midieron para el vestido nupcial tenía 73 centímetros de cintura. El día que me casé medía 60 centímetros”, se le oye decir en la cinta. 

La confesión de la princesa sobre sus problemas alimenticios en el libro “Diana: su verdadera historia” publicado en 1992, disparó la solicitud de ayuda de mujeres que pasaban por dificultades similares. El libro será reeditado próximamente.


Otras princesas que sufrieron desórdenes alimenticios, confirmados por sus familias, son Magdalena de Suecia y Masako de Japón. Mientras que sobre Kate Middleton, Carlota Casiraghi y la reina Letizia de España, han llovido rumores tras presentar bajo peso, sin embargo, ni las Casas Reales ni ellas mismas han hablado sobre estos temas.

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