Realeza

Nieta de la condesa de Romanones se desnuda en Interviú

Autor: Angela Baquero

Carla Figueroa Domecq no tuvo reparos en enseñar su cuerpo en el popular magazine, ni tampoco en hablar acerca de la herencia de su abuela y de su posible disputa en tribunales

Fotografía por: Guillermo Junquera

La nieta de Aline Griffith, condesa viuda de Romanones y ex espía estadounidense, no sintió pena alguna al momento de enseñar su cuerpo en la revista Interviú, al igual que tampoco tuvo inconvenientes para abrir su corazón y hablar sin temor acerca de la herencia de su abuela y de su polémica relación sentimental con Willy Bárcenas, hijo del extesorero del Partido Popular español.

Carla Figueroa Domecq ,de 39 años, quien ansía triunfar en el mundo de las artes plásticas, es hija de Álvaro de Figueroa y Griffith y de Lucila Domecq Williams (ex cuñada, a su vez, de Bertín Osborne); y si bien no es de esas aristócratas que acaparan titulares a menudo, sabe muy bien cómo hacerse notar.

Lo hizo tiempo atrás cuando inició una relación sentimental con Willy Bárcenas, 12 años menor que ella, y vástago del exministro que pagó con cárcel la supuesta financiación ilegal del partido liderado por Mariano Rajoy; y hoy repite con esa sesión fotográfica de alto contenido sexual donde ratifica porqué es considerada “la oveja negra de la familia”. “Siempre he sido la más rebelde, la que no se ha callado. He hecho lo que me ha dado la gana”, afirmó.

Entre sus declaraciones a la revista, los medios han destacado algunas citas, principalmente vinculadas a su situación sentimental y a sus vínculos con su abuela. “Cuando comencé a salir con Willy Bárcenas, que era 12 años menor que yo –era compañero de colegio de mi hermano pequeño–, ¡puse de moda a las maduritas! Guillermo y yo estuvimos locamente enamorados. Lo dejé yo porque él no estuvo a la altura cuando a mi madre le diagnosticaron cáncer por segunda vez”.

De la condesa, a quien cuida a sus 93 años, afirmó: “Necesita mucho cariño. Está mal, no se mueve de la cama. Ella sufre porque añora sus años dorados”; y adelanta que con la herencia de su abuela habrá problemas. “Ya hubo inconvenientes con la herencia de mi abuelo, Luis Figueroa y Pérez de Guzmán el Bueno. Estuvimos siete años de juicios porque los dos hermanos de mi padre y mi abuela le querían quitar la herencia a mi padre; y ahora no va a ser diferente”, critica y agrega, que si bien no sabe a cuánto asciende el patrimonio a heredar, seguramente traerá consigo una guerra familiar.

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